La Cámara Alta dio luz verde a la reducción gradual de la jornada laboral, dos horas menos por año a partir de 2027 hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030, pero la reforma todavía no es ley ni se ha aplicado en la práctica.

Lo que falta para que la reforma se concrete
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Aprobación en la Cámara de Diputados:
Tras su aprobación unánime en el Senado, la iniciativa fue turnada a la Cámara de Diputados. Ahí deberá ser discutida y votada en el pleno antes de avanzar. Se prevé que este dictamen se discuta en comisiones y pueda llegar a votación entre el 24 y 25 de febrero. -
Revisión de los congresos de los estados:
Al tratarse de una reforma constitucional, tras la aprobación en San Lázaro el texto deberá ser avalado por al menos 17 congresos estatales antes de su promulgación. -
Publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF):
Una vez cumplidos los pasos anteriores, la reforma debe publicarse en el DOF para convertirse formalmente en ley. -
Modificaciones a la Ley Federal del Trabajo y reglamentos:
Con el texto constitucional vigente, el Congreso tiene 90 días para adecuar la Ley Federal del Trabajo a los nuevos términos, establecer los mecanismos operativos y definir cómo se aplicará el cambio en sectores productivos. -
Periodo de transición para empresas:
Aunque la reforma entrara oficialmente en 2026, la reducción gradual no inicia sino hasta enero de 2027, dando tiempo a empleadores y trabajadores para adaptar horarios, turnos y esquemas de producción.

Debate y puntos pendientes
La reforma ha generado debate político y social: sindicatos y algunos sectores críticos han señalado que no se incluye la garantía de dos días de descanso semanal, y hay inquietudes sobre cómo se administrarán las horas extras permitidas.
En resumen, la reforma de 40 horas semanales representa un avance para la legislación laboral en México, pero aún falta completar el proceso legislativo, cumplir con las ratificaciones estatales y publicar el texto final para que pueda comenzar a aplicarse de manera legal y ordenada.
